1. Nunca comprar semillas que en el sobre o recipiente no tengan claramente impresa la fecha de producción y/o la fecha de validez (vencimiento), ni tampoco cuando el envase evidencie malas condiciones de conservación.
2. Es más conveniente comprar semillas que se venden por su peso en gramos, en lugar de comprar los clásicos "sobres de semillas". Entre 1 y 10 gramos, dependiendo de la especie, alcanzan y sobran para una huerta doméstica. Adquirirlas preferentemente en las semillerías en que se proveen los productores de hortalizas (quinteros). Estas semillas por lo general son siempre frescas y de buena calidad.
3. Para los residentes en Argentina les recomiendo las semillas que entrega gratuitamente el INTA en su programa Pro-Huerta. Son producidas por FECOAGRO en San Juan. Estas semillas son de buena calidad y de especies aclimatadas para nuestro país. Averigua en tu zona en la agencia del INTA más próxima.
4. Resulta conveniente cosechar nuestras propias semillas de algunas especies comunes dejando madurar bien algunas plantas o frutos; por ejemplo: cucurbitaceas como zapallos, zapallitos, etc. pepinos, tomates, acelga, albahaca, perejil, apio, cebollas, chauchas, etc. y casi todas las florales comunes. Si la semilla que sembramos es un híbrido, muy común por ejemplo en las de algunas variedades de pimientos y muchas florales, no confiar en las semillas producidas ya que puede no tener las mismas características de la planta madre.

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